
La llegada de Trump a la presidencia de Estados Unidos va a ser un suplicio para España, sobre todo después de que el tonto de Pedro Sánchez se esté promoviendo como líder internacional del anti trumpismo. Los aranceles, sanciones y apoyos a nuestros enemigos, sobre todo a Marruecos, van a constituir un drama inolvidable para España.
Sánchez ha jugado con fuego y ahora nos está quemando a todos. Ha sentado a los comunistas en el Consejo de Ministros, con acceso a los secretos del Estado, y esa insensatez, inconcebible en Occidente y la OTAN, la vamos a pagar.
Imágenes tan improcedentes y provocativas como la de Pedro Sánchez y sus seguidores cerrando el Congreso Federal del PSOE, puño en alto, cantando "La Internacional", el himno de las peores dictaduras del siglo XX, causantes de millones de muertos, es la que plasma y resume la desgracia de España, un país que está siendo destruido por sus propios gobernantes.
El congreso federal socialista de Sevilla fue algo tan sucio e inmoral que causaría vómitos hasta en Corea del Norte o Cuba. Aplausos para los curruptos, orgullo socialista ante el delito, ni una gota de arrepentimiento, promesa de seguir delinquiendo y amenazas de perpetuarse en el poder. Toda una orgía de indecencia que haría vomitar a los buitres.
El sanchismo es una vorágine de canalladas y agresiones a la cordura. La última es la quita de 17,000 millones a la deuda de los catalanes, que tendremos que pagar todos los españoles. Esa medida sólo responde a la obsesión enfermiza del presidente por permanecer en el poder, como sea y a costa de lo que sea.
Pero hay muchas otras agresiones y estupideces, que se producen a un ritmo casi diario, que van desde la defensa oficial de delincuentes hasta el apoyo disimulado a corruptos y maleantes con carné de partido, sin olvidar la constante ocupación de instituciones y espacios que en democracia deben ser independientes y que bajo el sanchismo han sido esclavizados.
Los españoles, cada día más pobres, abrumados por la invasión de africanos y con sus jóvenes emigrando para sobrevivir y sin poder independizarse y formar familias, enfermos de ceguera severa, no ven la realidad que les rodea y les sepulta en la decadencia y el descrédito mundial.
La ceguera de España es lo único que permite a Pedro Sánchez y a los suyos mantenerse en el poder, cuando en cualquier país democrático del mundo habrían sido ya expulsados o detenidos.
Francisco Rubiales
Sánchez ha jugado con fuego y ahora nos está quemando a todos. Ha sentado a los comunistas en el Consejo de Ministros, con acceso a los secretos del Estado, y esa insensatez, inconcebible en Occidente y la OTAN, la vamos a pagar.
Imágenes tan improcedentes y provocativas como la de Pedro Sánchez y sus seguidores cerrando el Congreso Federal del PSOE, puño en alto, cantando "La Internacional", el himno de las peores dictaduras del siglo XX, causantes de millones de muertos, es la que plasma y resume la desgracia de España, un país que está siendo destruido por sus propios gobernantes.
El congreso federal socialista de Sevilla fue algo tan sucio e inmoral que causaría vómitos hasta en Corea del Norte o Cuba. Aplausos para los curruptos, orgullo socialista ante el delito, ni una gota de arrepentimiento, promesa de seguir delinquiendo y amenazas de perpetuarse en el poder. Toda una orgía de indecencia que haría vomitar a los buitres.
El sanchismo es una vorágine de canalladas y agresiones a la cordura. La última es la quita de 17,000 millones a la deuda de los catalanes, que tendremos que pagar todos los españoles. Esa medida sólo responde a la obsesión enfermiza del presidente por permanecer en el poder, como sea y a costa de lo que sea.
Pero hay muchas otras agresiones y estupideces, que se producen a un ritmo casi diario, que van desde la defensa oficial de delincuentes hasta el apoyo disimulado a corruptos y maleantes con carné de partido, sin olvidar la constante ocupación de instituciones y espacios que en democracia deben ser independientes y que bajo el sanchismo han sido esclavizados.
Los españoles, cada día más pobres, abrumados por la invasión de africanos y con sus jóvenes emigrando para sobrevivir y sin poder independizarse y formar familias, enfermos de ceguera severa, no ven la realidad que les rodea y les sepulta en la decadencia y el descrédito mundial.
La ceguera de España es lo único que permite a Pedro Sánchez y a los suyos mantenerse en el poder, cuando en cualquier país democrático del mundo habrían sido ya expulsados o detenidos.
Francisco Rubiales
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