
La antigua estatua a Lenin puede servir de modelo a la estatua de Cataluña a su benefactor, Pedro Sánchez.
Sánchez traiciona a España e incumple la Constitución para beneficiar al separatismo catalán. Tan sólo por las concesiones y regalos a los nacionalistas catalanes, que niega al resto de los españoles, es probable que merezca la cárcel.
Por lo menos debería ser juzgado por indultar a criminales catalanes, por amnistiar a enemigos de la paz, por permitir que un prófugo decida los destinos de España, por perdonar deudas contraídas por los separatistas, por transferir poderes y competencias que en democracia corresponden siempre al Estado, por aliarse con golpistas y corruptos y por facilitar apresuradamente la independencia catalana.
Pero, además de fortalecer a los desleales catalanes con sus concesiones y regalos, debilita al mismo tiempo al Estado español y a su ciudadanía, lo que constituye otro beneficio para el independentismo golpista y anticonstitucional catalán.
Nadie como Sánchez merece una estatua de bronce gigantesca en las principales ciudades catalanas y ser declarado "padre" y "benefactor" de la Cataluña independiente e "hijo predilecto" de esa tierra. El independentismo catalán manda ahora más que nunca y decide los destinos de España, gracias a Pedro Sánchez, lo que constituye toda una canallada.
Es como si todos los tiranos tuvieran debilidad por la desleal Cataluña, a la que nuestro el otro dictador moderno, Franco también benefició instalando allí las industrias más importantes del país, dotándoles de las infraestructuras más modernas y hasta salvando al fútbol Club Barcelona de la ruina.
La genialidad de Sánchez como político es tan indiscutible como su traición profunda a España y a su pueblo. Está destrozando la unidad de España y beneficiando a los más desleales propagadores del odio, que son los catalanes, sin que los demás españoles se opongan a ese corrupto atraco.
Los catalanes no lo han declarado todavía "héroe del catalanismo" porque son profundamente cicateros y rara vez regalan algo a los "extranjeros", aunque se trate del mayor de sus benefactores y aliados.
Además de regar Cataluña con estatuas sanchistas, los catalanes deberían regalarle un palacio en Pedralbes y una residencia de lujo al lado del mar, en la Costa Brava, en agradecimiento a sus numerosos regalos e injusticias, que perjudican a los españoles y benefician a los separatistas del Nordeste español.
El penúltimo regalo es el perdón de más de 17.000 millones de la abundante deuda contraída por los despilfarradores nacionalistas catalanes. Pero todavía va a ser peor para España y la equidad el regalo que le está preparando a sus socios; la concesión a Cataluña de un cupo fiscal, que le permitiría acaparar todos los impuestos de sus ciudadanos sin pagar nada a la caja nacional.
Y esa no será la última concesión porque el "padre" de la independencia catalana" está dispuesto a conceder todo, desde el control de fronteras a la expulsión de las fuerza de seguridad y del Ejército, con tal de seguir disfrutando de los corruptos votos catalanes que le permiten seguir gobernando y machacando a España.
Francisco Rubiales
Por lo menos debería ser juzgado por indultar a criminales catalanes, por amnistiar a enemigos de la paz, por permitir que un prófugo decida los destinos de España, por perdonar deudas contraídas por los separatistas, por transferir poderes y competencias que en democracia corresponden siempre al Estado, por aliarse con golpistas y corruptos y por facilitar apresuradamente la independencia catalana.
Pero, además de fortalecer a los desleales catalanes con sus concesiones y regalos, debilita al mismo tiempo al Estado español y a su ciudadanía, lo que constituye otro beneficio para el independentismo golpista y anticonstitucional catalán.
Nadie como Sánchez merece una estatua de bronce gigantesca en las principales ciudades catalanas y ser declarado "padre" y "benefactor" de la Cataluña independiente e "hijo predilecto" de esa tierra. El independentismo catalán manda ahora más que nunca y decide los destinos de España, gracias a Pedro Sánchez, lo que constituye toda una canallada.
Es como si todos los tiranos tuvieran debilidad por la desleal Cataluña, a la que nuestro el otro dictador moderno, Franco también benefició instalando allí las industrias más importantes del país, dotándoles de las infraestructuras más modernas y hasta salvando al fútbol Club Barcelona de la ruina.
La genialidad de Sánchez como político es tan indiscutible como su traición profunda a España y a su pueblo. Está destrozando la unidad de España y beneficiando a los más desleales propagadores del odio, que son los catalanes, sin que los demás españoles se opongan a ese corrupto atraco.
Los catalanes no lo han declarado todavía "héroe del catalanismo" porque son profundamente cicateros y rara vez regalan algo a los "extranjeros", aunque se trate del mayor de sus benefactores y aliados.
Además de regar Cataluña con estatuas sanchistas, los catalanes deberían regalarle un palacio en Pedralbes y una residencia de lujo al lado del mar, en la Costa Brava, en agradecimiento a sus numerosos regalos e injusticias, que perjudican a los españoles y benefician a los separatistas del Nordeste español.
El penúltimo regalo es el perdón de más de 17.000 millones de la abundante deuda contraída por los despilfarradores nacionalistas catalanes. Pero todavía va a ser peor para España y la equidad el regalo que le está preparando a sus socios; la concesión a Cataluña de un cupo fiscal, que le permitiría acaparar todos los impuestos de sus ciudadanos sin pagar nada a la caja nacional.
Y esa no será la última concesión porque el "padre" de la independencia catalana" está dispuesto a conceder todo, desde el control de fronteras a la expulsión de las fuerza de seguridad y del Ejército, con tal de seguir disfrutando de los corruptos votos catalanes que le permiten seguir gobernando y machacando a España.
Francisco Rubiales
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