
Popular viñeta que critica la abundancia de lameculos y pelotas del poder en el periodismo español
Los periodistas, en democracia, tienen que ser los rompecojones del poder. La democracia les otorga el poder de criticar a lis gobiernos publicando aquello que el poder no quiere que se publique. Eso es periodismo. Cuando te dejas comprar y defiendes la mentira, sólo eres basura.
El periodismo libre tiene que molestar al poder porque su deber es contar la verdad y muchas veces la verdad perjudica a los que mandan. Cuando periodistas y políticos se llevan bien y colaboran es por una de estas dos razones: o el poder político es ejemplar o el periodismo es corrupto y traiciona sus deberes.
En España, salvo pocas excepciones, tanto los políticos como los periodistas han dejado de ser ejemplares y se han precipitado en la corrupción y traición al pueblo y a la democracia.
En mis años de corresponsal en Roma, donde estuve al frente de la oficina de la agencia EFE, conocí a un periodista italiano valiente, crítico, libre e irreductible que cuando alguien le preguntaba su profesión siempre respondía: “rompecoglioni” (rompecojones) . De él y de un corresponsal de Reuter en Cuba aprendí que el único periodismo auténtico es el que molesta al poder porque es libre, veraz y crítico.
El panorama del periodismo español actual es depresivo y vomitivo. Hay manadas enteras de comprados y vendidos al servicio de los distintos partidos, cobrando o haciendo méritos, como babosos, ante el poder y traicionando el mandato democrático de ser veraces para controlar a los que gobiernan.
En el año 2009 publiqué el libro “Periodistas Sometidos, los perros del poder” (Editorial Almuzara), en el que defendía el periodismo rompecojones y profetizaba la corrupción creciente del periodismo español y analizaba los derechos y deberes del periodista democrático, obligado siempre a revelar al pueblo las verdades, sobre todo las que el poder quiere esconder, para que los ciudadanos, bien informados, adopten las decisiones correctas.
Muchos colegas me dijeron que ese libro debería ser texto obligado en las escuelas y universidades donde se formaban los periodistas, pero eso nunca ocurrió, sino todo lo contrario y se siguió apoyando el periodismo servil y sometido a los políticos. hoy siniestramente extendido.
En portada se destacaba una frase del libro: "La democracia es el único sistema que ha conseguido encerrar a los grandes poderes en una jaula con siete cerrojos. La prensa libre es el séptimo sello que cierra esa jaula".
Otros cerrojos son la separación de poderes, la competencia entre los partidos, el imperio de la ley, que debe ser igual para todos, las elecciones realmente libre y que todo esté al servicio del ciudadano y del bien común.
En la España de Sánchez no funciona ni uno sólo de esos cerrojos.
Francisco Rubiales
El periodismo libre tiene que molestar al poder porque su deber es contar la verdad y muchas veces la verdad perjudica a los que mandan. Cuando periodistas y políticos se llevan bien y colaboran es por una de estas dos razones: o el poder político es ejemplar o el periodismo es corrupto y traiciona sus deberes.
En España, salvo pocas excepciones, tanto los políticos como los periodistas han dejado de ser ejemplares y se han precipitado en la corrupción y traición al pueblo y a la democracia.
En mis años de corresponsal en Roma, donde estuve al frente de la oficina de la agencia EFE, conocí a un periodista italiano valiente, crítico, libre e irreductible que cuando alguien le preguntaba su profesión siempre respondía: “rompecoglioni” (rompecojones) . De él y de un corresponsal de Reuter en Cuba aprendí que el único periodismo auténtico es el que molesta al poder porque es libre, veraz y crítico.
El panorama del periodismo español actual es depresivo y vomitivo. Hay manadas enteras de comprados y vendidos al servicio de los distintos partidos, cobrando o haciendo méritos, como babosos, ante el poder y traicionando el mandato democrático de ser veraces para controlar a los que gobiernan.
En el año 2009 publiqué el libro “Periodistas Sometidos, los perros del poder” (Editorial Almuzara), en el que defendía el periodismo rompecojones y profetizaba la corrupción creciente del periodismo español y analizaba los derechos y deberes del periodista democrático, obligado siempre a revelar al pueblo las verdades, sobre todo las que el poder quiere esconder, para que los ciudadanos, bien informados, adopten las decisiones correctas.
Muchos colegas me dijeron que ese libro debería ser texto obligado en las escuelas y universidades donde se formaban los periodistas, pero eso nunca ocurrió, sino todo lo contrario y se siguió apoyando el periodismo servil y sometido a los políticos. hoy siniestramente extendido.
En portada se destacaba una frase del libro: "La democracia es el único sistema que ha conseguido encerrar a los grandes poderes en una jaula con siete cerrojos. La prensa libre es el séptimo sello que cierra esa jaula".
Otros cerrojos son la separación de poderes, la competencia entre los partidos, el imperio de la ley, que debe ser igual para todos, las elecciones realmente libre y que todo esté al servicio del ciudadano y del bien común.
En la España de Sánchez no funciona ni uno sólo de esos cerrojos.
Francisco Rubiales
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