
Imagen de la conferencia pronunciada por Garrigues en el Casino Gaditano. En la primera fila, la entonces alcaldesa, Teófila Martínez.
La gripe mortal que asoló el mundo en 1918 fue injustamente considerada como el mal español. Hoy, si llamamos la corrupción extrema y galopante que asola el mundo como "el mal español", ese calificativo sería más justo.
Y el culpable principal de esa terrible desgracia es Pedro Sánchez y su partido, el PSOE, transformado por Sánchez en una manada de hienas propagadora del virus de la suciedad y la corrupción más letal.
Hace una veintena de años invité a Antonio Garrigues Walker a pronunciar una conferencia en Cádiz, en el Casino Gaditano, donde funcionaba un foro de diálogo y debate que yo fundé y dirigí durante años, patrocinado por la Caja de Ahorros El Monte y el Grupo Jolý, editor del Diario de Cádiz y otras cabeceras andaluzas.
Recogí al conferenciante en el aeropuerto de Jerez de la Frontera y lo llevé en mi coche hasta Cádiz. Durante el trayecto hablamos de la corrupción y decía Garrigues que si lo que se veía en España era sólo el 10 por ciento de la realidad, España era un país inmensamente corrupto.
Hoy, cuando los expertos aseguran que la corrupción se ha triplicado o cuadruplicado en España, en las dos últimas décadas, la corrupción real debe ser espeluznante y asombrosa, probablemente la más sucia, canalla y criminal del planeta.
Sólo de pensar que los casos Begoña, Koldo, Ábalos, Tito Berni, Eres de Andalucía y otras decenas, además de las violaciones anticonstitucionales, los regalos injustos a catalanes y vascos, las mentiras del sanchismo, que son de las peores corrupciones imaginables, el uso mafioso del dinero público y decenas de suciedades y canalladas más, son apenas el 10 por ciento del total, es para coger con urgencia un avión o un barco y salir huyendo, con la nariz tapada, de la pocilga sanchista que han convertido esta España crucificada y destrozada por las hienas del socialismo y sus tribus aliadas.
Y quedan por descubrirse montañas de excrementos cuidadosamente ocultados por los socialistas: cuentas y datos falseados, pucherazos electorales, dinero desaparecido, negocios con las narco-dictaduras de Marruecos y Venezuela, viajes sin explicación a República Dominicana en el Falcón, transacciones oscuras de petróleo y de armas, concursos trucados, subvenciones mafiosas, beneficios fiscales encubiertos para cuadros socialistas, robo de herencias, privilegios escondidos para políticos y mucho más.
Francisco Rubiales
Y el culpable principal de esa terrible desgracia es Pedro Sánchez y su partido, el PSOE, transformado por Sánchez en una manada de hienas propagadora del virus de la suciedad y la corrupción más letal.
Hace una veintena de años invité a Antonio Garrigues Walker a pronunciar una conferencia en Cádiz, en el Casino Gaditano, donde funcionaba un foro de diálogo y debate que yo fundé y dirigí durante años, patrocinado por la Caja de Ahorros El Monte y el Grupo Jolý, editor del Diario de Cádiz y otras cabeceras andaluzas.
Recogí al conferenciante en el aeropuerto de Jerez de la Frontera y lo llevé en mi coche hasta Cádiz. Durante el trayecto hablamos de la corrupción y decía Garrigues que si lo que se veía en España era sólo el 10 por ciento de la realidad, España era un país inmensamente corrupto.
Hoy, cuando los expertos aseguran que la corrupción se ha triplicado o cuadruplicado en España, en las dos últimas décadas, la corrupción real debe ser espeluznante y asombrosa, probablemente la más sucia, canalla y criminal del planeta.
Sólo de pensar que los casos Begoña, Koldo, Ábalos, Tito Berni, Eres de Andalucía y otras decenas, además de las violaciones anticonstitucionales, los regalos injustos a catalanes y vascos, las mentiras del sanchismo, que son de las peores corrupciones imaginables, el uso mafioso del dinero público y decenas de suciedades y canalladas más, son apenas el 10 por ciento del total, es para coger con urgencia un avión o un barco y salir huyendo, con la nariz tapada, de la pocilga sanchista que han convertido esta España crucificada y destrozada por las hienas del socialismo y sus tribus aliadas.
Y quedan por descubrirse montañas de excrementos cuidadosamente ocultados por los socialistas: cuentas y datos falseados, pucherazos electorales, dinero desaparecido, negocios con las narco-dictaduras de Marruecos y Venezuela, viajes sin explicación a República Dominicana en el Falcón, transacciones oscuras de petróleo y de armas, concursos trucados, subvenciones mafiosas, beneficios fiscales encubiertos para cuadros socialistas, robo de herencias, privilegios escondidos para políticos y mucho más.
Francisco Rubiales
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