La lista de periodistas y medios sometidos al poder en España es inmensa. La imagen es una de las muchas que circulan por las redes denunciando el periodismo al servicio del poder.
El negocio y los intereses de muchos medios de comunicación de España, en especial de aquellos que se han aliado a los distintos partidos y al gobierno de Sánchez para ocultar la verdad, confundir a los ciudadanos y manipular la información, nada tiene que ver ya con el periodismo. No son medios informativos sino medios de poder y de influencia cuyo objetivo principal ya no es informar a los ciudadanos, sino fortalecer el poder y facilitar el gobierno de un partido político. No pretenden, como manda la democracia, proporcionar al pueblo información para que pueda decidir con conocimiento, sino apostar por una opción de gobierno concreta. Su objetivo no es la verdad sino adoctrinar y su arma de combate ya no es la pluma sino el hacha.
Ignorando todo esta corrupción mediática y periodística, las asociaciones de la prensa de España repiten como un papagayo que "no hay democracia sin periodismo", pero la verdad es que tampoco hay tiranía sin periodismo. El periodismo, cuando es independiente y veraz, es el sostén de la democracia y de la libertad, pero el periodismo, cuando está sometido al poder, es el sostén de las tiranías, los abusos y las corrupciones. El comportamiento de las asociaciones oficiles de periodistas denota también el sometimiento del gremio a los políticos. En Andalucía, por ejemplo, asociaciones como la se Sevilla arremeten contra la política informativa de la derecha que gobierna, después de guardar un cobarde y vergonzoso silencio durante el larguísimo mandato de los socialistas.
Muchos medios no solo han tomado partido sino que son ya parte de una opción concreta de poder, hasta el punto de que es más correcto decir que el periódico, la emisora o la televisión “X” no es que sean “cercanos” al socialismo sino que “son” el socialismo. Que conste que lo mismo puede decirse de otros poderes políticos, todo ellos embarcados en poseer una "cuadra" de medios favorables, aunque ninguno ha llegado tan lejos en esta vorágine de corrupción mediática como el socialismo.
El mundo ha cambiado y los medios, obligados a ser libres, veraces e independientes en democracia, se han integrado en la política de partido y son ya gobierno u oposición, según los resultados electorales.
Es toda una revolución contraria a la democracia que se ha realizado en silencio y en la oscuridad, un verderón golpe de Estado contra uno de los grandes pilares de la democracia, que es la libre información al servicio de la verdad, la libertad y el pueblo.
En mi libro "Periodistas sometidos. Los perros del poder" (Almuzara 2009), hay una frase que resume perfectamente la situación: "Los ciudadanos, indignados ante la corrupción y asqueados de los privilegios y del mal gobierno de los políticos, carecen del poder y de la influencia para forzar la regeneración. Sólo conseguirán barrer la inmundicia con el apoyo de periodistas e intelectuales"".
Pero sin ese apoyo de los medios decentes y del periodismo honrado, la sociedad entera estará en manos de los malvados y criminales que han logrado apoderarse del Estado.
Francisco Rubiales
Ignorando todo esta corrupción mediática y periodística, las asociaciones de la prensa de España repiten como un papagayo que "no hay democracia sin periodismo", pero la verdad es que tampoco hay tiranía sin periodismo. El periodismo, cuando es independiente y veraz, es el sostén de la democracia y de la libertad, pero el periodismo, cuando está sometido al poder, es el sostén de las tiranías, los abusos y las corrupciones. El comportamiento de las asociaciones oficiles de periodistas denota también el sometimiento del gremio a los políticos. En Andalucía, por ejemplo, asociaciones como la se Sevilla arremeten contra la política informativa de la derecha que gobierna, después de guardar un cobarde y vergonzoso silencio durante el larguísimo mandato de los socialistas.
Muchos medios no solo han tomado partido sino que son ya parte de una opción concreta de poder, hasta el punto de que es más correcto decir que el periódico, la emisora o la televisión “X” no es que sean “cercanos” al socialismo sino que “son” el socialismo. Que conste que lo mismo puede decirse de otros poderes políticos, todo ellos embarcados en poseer una "cuadra" de medios favorables, aunque ninguno ha llegado tan lejos en esta vorágine de corrupción mediática como el socialismo.
El mundo ha cambiado y los medios, obligados a ser libres, veraces e independientes en democracia, se han integrado en la política de partido y son ya gobierno u oposición, según los resultados electorales.
Es toda una revolución contraria a la democracia que se ha realizado en silencio y en la oscuridad, un verderón golpe de Estado contra uno de los grandes pilares de la democracia, que es la libre información al servicio de la verdad, la libertad y el pueblo.
En mi libro "Periodistas sometidos. Los perros del poder" (Almuzara 2009), hay una frase que resume perfectamente la situación: "Los ciudadanos, indignados ante la corrupción y asqueados de los privilegios y del mal gobierno de los políticos, carecen del poder y de la influencia para forzar la regeneración. Sólo conseguirán barrer la inmundicia con el apoyo de periodistas e intelectuales"".
Pero sin ese apoyo de los medios decentes y del periodismo honrado, la sociedad entera estará en manos de los malvados y criminales que han logrado apoderarse del Estado.
Francisco Rubiales